domingo, 25 de octubre de 2009

La alegría surge, en primer lugar, de una actitud, la de decidir cómo afronta nuestro espíritu las cosas que nos rodean. Quien se deja afectar por las cosas malas, elige sufrir. Quien decide hacer lo correcto y buenas acciones, entonces se acerca más a una alegría. Una alegría que viene desde adentro. La fuente más común, profunda y grande de la alegría es el amor, particularmente el amor en pareja. ¿Quién no se siente alegre cuando recién conoció a una persona que le gusta? Aún más, ¿quién no ve el mundo diferente cuando se da cuenta de que esa persona, además, está interesada en nosotros? El amor rejuvenece y es una fuente espontánea y profunda de alegría. Ese amor es, efectivamente, el principal combustible para estar alegres. Quien no ama, no ríe. Y es por eso que el egoísta sufre, y nunca está alegre.

1 comentario:

kmila dijo...

El amor!!!
Que sentimiento tan espectacular!!!:)
Me encantó este post...en mi blog eres bienvenida.XD